El subte ofrece infinidad de entretenimientos, caras, gente tocando música, gente bailando de un lado a otro perfectamente acompasados, dándose abrigo entre ellos. Si hasta parece que todos se quieren mucho por lo pegoteados que se paran unos de otros.
El subte es una invitación a realizar una introspección, a recorrer las entrañas de la ciudad que nos habita.
La oscuridad que entra por las ventanas desde los túneles choca contra la luz interior y transforma los vidrios en espejos que revelan lo que hay adentro.
Eso obliga a los más apurados, que consiguen estar primeros cerca de la puerta para bajar antes que el resto, a mirarse cara a cara antes de bajar en la estación que les corresponde.
El subte es una invitación a realizar una introspección, a recorrer las entrañas de la ciudad que nos habita.
La oscuridad que entra por las ventanas desde los túneles choca contra la luz interior y transforma los vidrios en espejos que revelan lo que hay adentro.
Eso obliga a los más apurados, que consiguen estar primeros cerca de la puerta para bajar antes que el resto, a mirarse cara a cara antes de bajar en la estación que les corresponde.
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