Se encontraron en la cocina, ella armando el tupper y él buscando azúcar para el café.
Volvieron a saludarse, esta vez con un beso mas despabilado, sintieron la mañana en sus cuerpos recién bañados.
La lluvia golpeaba el techito del aire acondicionado y el tic tac marcó el ritmo mutuo y acompasado, las milanesas quedaron a medio guardar, el tomate náufrago en la pileta, andaba sin rumbo y ellos flotaban en un ir y venir. Promesas de nubes abiertas y frases refugiadas .
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