Tu pelusa en la cara roza mi piel, me da cosquillas. Me gusta.
Recuerdos de un amor correspondido que terminó en policial vienen a mi mente.
Creo estar soñando cuando me decís "¿querés probar?" me emociona tu entusiasmo, tus ganas de querer compartir con el otro.
El listado del super juega a las escondidas y una señora con pelo entrecano me giña un ojo. ¿Será un levante? .
Sigo caminando entre las góndolas hasta que te encuentro agazapado detrás de una heladera con cara de nada. Me mirás, te miro, sonreímos. Vos con tu tacho de helado en una mano me ofrecés una cucharada llena de sambayón con almendras. Acepto. Salimos caminando para casa, la lista de super de repente aparece dentro de mi bolsillo, estoy seguro que hasta hace un rato no estaba allí. Ya es tarde. Suena el timbre del recreo largo en la escuela de al lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario