Llega con toda su fuerza, color y sabor, se siente en cada parte de mi piel. Su perfume me embriaga y su brisa me ensordece. Por momentos creo que todo fue un sueño, pero aún siento su aliento en mi boca.
Vos yo, una pizza, cerveza y muchas charlas para recordar. Siempre me interesa saber muchas cosas de la otra persona, sin embargo esta vez siento que hablé demasiado. Dí demasiados detalles, me resulta incómodo esto de darme a conocer tanto. Me siento como desnuda y entonces? Qué pasa? de nuevo esta sensación de vulnerabilidad que tanto me molesta.
Sufro demasiado esto de darme a conocer, siempre me pasa igual, no me gusta, no lo disfruto, no lo elijo y pese a ello, lo hago, lo sigo haciendo, como si el destino me jugara una de las suyas. No te gusta la frambuesa, pues bien, helado de crema con frambuesa, panqueque de frambuesa, frambuesas en almibar, torta de frambuesas, dulce de frambuesa.
Prefiero una picada o aunque una botella de agua es mas nutritiva. Pienso, miro a la pared y la marca de humedad sigue intacta como tantas otras veces, la ley de medios sigue en debate y algo me dice que no tienen sentido algunas de las muchas cosas en las que gastamos tanta energía todos los días.
Sin tan solo hicieramos una lista de prioridades antes de salir de la cama, tal vez todo sería mas simple, mas sencillo, mas llano y sano.
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