jueves, 10 de diciembre de 2009

Decidir

Difícil descifrar qué es en la totalidad decidir.

¿Qué cocinar?
¿Con quién ir a pasear?
Creo que todo es mucho mas simple de lo que uno cree.

A veces las decisiones vienen con el viento y van, suceden y estas contenta.
Otras veces se atrancan no corre el agua y se quedan atrapadas entre los escombros
es ese el momento en que digo que demasiada cordura estanca el normal suceso de
las cosas.

Lo arriesgado atrae, atrapa y dan ganas de hacerlo ya, sin pensar en mayores detalles.
La música de fondo de un par de amigos que me libera, ayer me dí cuenta lo bien que le hace el jazz a la psiquis, me siento como caminando en camisón por el subterráneo.

Me siento holgada, suelta, donde puedo ser yo, ver y decir todo lo que quiero sin importar las consecuencias.

Y al fin, todo es decidir, no se le puede escapar.

Tres Músicos


La música me invita y a vos también.
Me entretiene, entusiasma, me libera de la letra del pantano.
Mi letra, tu música, la guitarra y una tormpeta.
Un perro que canta para vos, el fantasma que nada dica y tanto espera.
Entre partituras, aparece la cola de un animal en forma de flauta dulce y anteojito y antifaz
juegan a las escondidas por la sala.
Una carta que escribí para mi madre y postales de mi padre me aparecen por las mañanas mientras saludo al sol.

Todo es un absurdo

Te miro, me mirás, bailamos y nos hundimos en este sin sentido que me llena de desaciertos.
Taco aguja y mocasines que no son de charol, algunas fotos viejas tuyas que encontré por internet. Tu cadaver me libera de mis sueños que estaban rotos y tu traje de arlequín juega a las escondidas con mis ilusiones.
Vuelvo al amarillo de tu vómito que me incomoda, parece que todo fue una excusa.
Tu guitarra aún suena, me agarro de la baranda para no caer, las cataratas están llenas de posibilidades, un cuento cae cada tanto y me salpica los pies, siento el frío, salgo corriendo para llegar.
¿Para llegar a dónde? ¿Con quién? ¿Por qué?
Todo es un absurdo.
Nadie sabe más que su propio nombre y aún así se lo dieron, no lo eligió.
Rojo, amarillo, verde, azul, blanco, negro y marrón.
Tu naríz respíngada y mi desfazaje, la gomina que todo lo ata y los collares enjaulan las almas de ciertas personas que aún así, siguen su paso lento y cansino que me deja perpleja. Acaso no se dan cuenta? Todo es un absurdo.