
Mi tía me regalo unas flores para pegar en algún lugar de mi casa. Eran unas flores hermosas, no recuerdo su nombre ahora.
Con el tiempo se transformaron en mis alas, ellas son como la puerta a las ganas de que tengo de hacer tantas cosas. Es todo enorme, el universo, sus posibilidades. Yo acá sentada miro las alas y pienso en todo, todo de lo que somos capaces y me emociona tener tantas opciones, tantos colores, tantos sabores, hasta las diferentes tonalidades de luz con las que podemos jugar hasta llegar a la oscuridad total o al momento mas lumínico de nuestras vidas.
El corazón se adapta a casi todo, a la felicidad mas colosal tanto como a las tristezas que a veces nos suceden, entre medio de esas dos, existe un mundo entero que entre manos se trae cualquier cantidad de momentos, personas, sentimientos, música y danza.
"I hear you call my name, and it feels like home" (Like a prayer. Madonna)
